Si bien en algún momento de la vida, ya sea por circunstancias internas o por el entorno que te rodea, todos nos hemos encontrado estresados o irritados alguna vez, nada justifica dirigirse hacia los demás de mala manera.Según Barreneche (1998), la mejor manera es:
- La que no ofende.
- Aquella que respeta la dignidad de la persona.
- La que tiene claridad, concisión y oportunidad.
- La que siempre está de acuerdo con la realidad de las cosas, es decir, con la verdad.
- La que no deja dudas porque es completa y carece de vaguedad.
- La que se dice en buen tono.
- La que atrae la atención y es escuchada como algo importante porque realmente lo es.
- La que se expresa con agrado o con simpatía, cortésmente.
- La que tiene en cuenta la situación, cultura y formación de quien escucha.
- La que no es irónica.
- La que se piensa antes de expresarse.
Entonces, ¿cómo decir las cosas? De acuerdo a Barreneche (1998), existen ciertas palabras mágicas que modifican positivamente las actitudes, facilitan la colaboración, mejoran la relación interpersonal y agradan con reciprocidad.
Algunas de ellas son:
- Muchas gracias
- Discúlpame / ¿Me disculpas?
- No te preocupes
- Con gusto
- Por favor
- Yo te ayudo
- Yo apoyo con eso
- ¡Excelente trabajo!
- Mil gracias
- Yo te invito
- Vamos juntos
- Hagámoslo en equipo
- Yo voy
- Cuesta trabajo, pero lo haremos
- ¡Te felicito!
- Te quedó excelente.
- Me esforzaré
- Es muy grato estar con ustedes
- Corregiré el error
De acuerdo a Barreneche, para llegar a la gente solo hay una forma: decir las cosas de la mejor manera posible. ¿Cuál es la clave para lograrlo? Procura utilizar las palabras mágicas, pero sobre todo, dirígete a los demás tal como te gustaría que se dirigieran contigo. No hay nada mejor y más efectivo que ponerse en el lugar del otro.
Barreneche, A. (1998). Protocolo y Cortesía en el Trabajo. Recuperado de http://www.siceditorial.com/ArchivosObras/obrapdf/PROTOCOLO352005.pdf